Galileo, el soñado sistema de posicionamiento global de la Agencia Espacial Europea, parece que por fin empieza a ver la luz. Tras muchas fechas aplazadas, muchísimos problemas económicos y un altísimo coste a costa de los países Europeos (léase los habitantes que pagan impuestos), la semana pasada se pusieron en órbita los dos primeros satélites.
Un cohete Soyuz VS01 despegó del Puerto Espacio de Kourou en la Guayana Francesa el 21 de octubre, poniendo en órbita dos de los primeros satélites que se convertirá en el sistema propio Europeo de posicionamiento. Aun lejos de llegar al nivel que EE.UU. ha conseguido con décadas de ventaja con el sistema GPS o incluso del sistema Ruso GLONASS, pero por fin se ve un principio para este sistema.
Queda bastante para que este sistema se pueda usar comercialmente, las pruebas y comprobaciones durarán hasta 2019, pero es curioso como hace poco se supo que iPhone 4S usa el sistema GPS y además el sistema Ruso GLONASS, lo que le ayuda al terminal a tener mejor cobertura en el norte del globo. En un futuro, con estos tres sistemas integrados en un solo terminal, ya sean GPS comerciales o profesionales, smartphones o cualquier aparato, el nivel de localización va a ser espectacular en todo el globo.
Del un buen artículo explicando el uso de Galileo escrito por Wicho da fe de su futura precisión:
[…] Galileo tendrá también dos tipos de señales, una de uso gratuito, con una precisión aproximada de un metro a la hora de fijar la posición del receptor, y otra más precisa se reservará para aquellos que paguen por usarla y para usos militares.
Además de ser mucho más preciso cerca de los polos, nosotros solo podemos soñar que para algún momento de 2020 tendremos un triple (o cuádruple sistema si se une el de China) de posicionamiento en el que será difícil decir que exista un margen de error.
Foto: ESA